¡Cuéntame acerca de tu perro! Parte II
Por Armin Winkler
traducción: Juan Sangüesa Massiel.
 

Creo que interpretar o "leer" la conducta de los perros es uno de los aspectos más importantes del adiestramiento canino. En la primera parte de este artículo intenté dar un vistazo a las cualidades de los perros que generalmente se mencionan cuando se analiza el trabajo con ellos. Me he limitado hasta ahora a las características que tienen que ver con la percepción y recepción de estímulos. En esta parte me voy a referir al lado activo del carácter de los perros y hablaré de las cualidades que determinan el cómo de las respuestas de nuestros amigos. Como siempre, mi intención es compartir ideas y provocar reflexión.

Directability (Calidad de ser dirigible)

Pongo esta cualidad al inicio del artículo porque es un importante aspecto de la personalidad de un perro cuando se trata de entrenarlo para cualquier tipo de trabajo, sea este deporte o servicio. Dos términos son usados comúnmente en la discusión de esta característica, ellos son "biddable" (dócil) y "tractable" (manejable). Sin embargo, nunca he estado satisfecho con la imagen mental que obtengo a partir de estos términos. El diccionario Webster define biddable como "listo para seguir órdenes" u "obediente". Esta es para mí, mas bien, una descripción de lo que podemos lograr a través del adiestramiento que una cualidad innata del perro. Webster define tractable como "fácilmente manejable, enseñable o controlable" y como "dócil y complaciente". Este término se acerca un poco más, pero casi contradice la imagen que tengo de un perro de trabajo con espíritu y garra.

La palabra alemana usada para describir lo que estamos tratando es "Führigkeit" , que traducida libremente describe a un perro que está dispuesto a seguir a un líder. Me gusta la imagen que concibo con este término y, aunque algunos adiestradores todavía igualen esta descripción con una actitud servil e incluso sumisa, yo siempre elijo traducir "Führigkeit" como Directability.

Hablo de una real voluntad de seguir las directrices de un líder. Piensen en esto por un momento. No estoy hablando de un perro que trabaja muy bien por comida o por un juguete. No estoy hablando de un perro que es sumiso. No estoy hablando de un perro que puede soportar mucha compulsión y aprende su lección de esta forma. Estoy hablando de un perro que tiene confianza en que seguir las indicaciones de su líder es lo mejor para él. Este es un perro al que se le puede mostrar lo que hay que hacer, sin necesidad de motivarlo con recompensas ni tampoco usando la fuerza. Pienso que una de las formas de evaluar esta cualidad de disposición a seguir las directrices de un líder es observar cuanto de motivación o fuerza fue necesario emplear para lograr un objetivo determinado con el perro. (Cuando hablo acerca de fuerza no me estoy refiriendo a un perro sensible o duro frente a las correcciones.)

Perros con elevados drives y que están ansiosos por trabajar, no son necesariamente ejemplos de esta cualidad. Estos perros a menudo resuelven los problemas rápidamente y por ellos mismos, para poder así satisfacer el impulso. Pero su actitud se asemeja más a algo como: "¡Ya se, ya se...yo puedo hacerlo solo!". Un perro dirigible agradece la guía del dueño y no la percibe como una interferencia o un obstáculo en su búsqueda de satisfacción del impulso.

Esta cualidad se muestra en todas las fases del trabajo: rastro, obediencia y protección. Es una excelente dote caracterial para trabajar y brinda al adiestrador una oportunidad única de ayudar a su perro. No implica que el perro sea tan dependiente del guía que carezca por completo de auto confianza y necesite ayuda todo el tiempo. Más bien, significa que se le puede mostrar qué hacer y cómo, con mayor facilidad. Con esta cualidad presente, alcanzar la armonía del binomio es mucho más fácil y el espíritu de equipo florece.
Una cosa que he notado con este tipo de perros es que rara vez muestran comportamientos dominantes (más adelante hablaremos de esto). Ahora, esto no significa que sean sumisos, sino simplemente que no tienen un gran deseo de buscar el tope jerárquico.


Drives (Impulsos)

¿Qué son los drives ? Desafortunadamente la gente ha olvidado lo que este término sirve para describir. No debería ser usado, por ejemplo, para nombrar cada pequeña cosa que hacen los perros. Los drives son los impulsos internos y urgencias que motivan a los animales -en este caso los perros- para realizar ciertas acciones. Para que algo pueda ser clasificado como drive , tiene que haber un estímulo específico, una acción específica y una meta final para ese impulso. Podemos manipular los drives de nuestros perros a través del adiestramiento según nuestros propósitos y para lograr que ellos desarrollen las tareas que serán resultados de estos impulsos canalizados por el adiestramiento. Sin embargo no hay que perder de vista que cada drive tiene una significación biológica para el animal y su especie. Es esta significación biológica, específica para cada impulso, la que nos da una idea mejor respecto a que podremos y que no podremos lograr a través de su manipulación.
Los impulsos se pueden dividir en dos categorías principales. El criterio que separa a éstas es el objetivo final del drive . Una categoría contiene a los impulsos que conducen a la obtención de algo positivo o placentero; por ejemplo: impulso sexual, de presa, social (en este caso, el deseo de estar con miembros de la misma especie). En esta categoría hay un tono de de excitación y expectativa durante la acción del drive y una profunda satisfacción una vez que la meta ha sido alcanzada. La otra categoría contiene las motivaciones que llevan a la prevención de algo negativo o dañino; por ejemplo: impulso de defensa, fuga, el deseo de permanecer indemne. En esta categoría hay un tono de estrés y tensión durante las acciones del drive, y alivio cuando la meta es alcanzada.

Impulso de lucha (combatividad)

Déjenme decir desde el comienzo algo que ya he recalcado en artículos anteriores. Yo no creo en la existencia de un impulso natural para “pelear”. Pienso que, a lo que nos referimos con “impulso” de lucha, no es mas que un paquete formado por varios componentes, los cuales son -a su vez- impulsos individuales, productos resultantes de impulsos y comportamientos. Qué tan bueno o fuerte sea el drive de combatividad de un perro, es algo que dependerá de cuantos de los componentes individuales sean utilizables durante el adiestramiento, qué tan fuertemente estén presentes estos componentes en el perro, y qué tan bien desarrollados estén al momento en que el perro esté siendo evaluado.

Ahora analizaré cada uno de los componentes principales que he sido capaz de individualizar. Recapitularé mis reflexiones acerca del impulso? de lucha? al final.

Impulso de presa

Mucho se ha escrito acerca del impulso de presa así que no voy a insistir sobre ello. Este impulso es parte del comportamiento para adquisición de comida de los perros. El estímulo desencadenador para el impulso de presa son los movimientos erráticos y evasivos rápidos. Las acciones específicas del impulso son cazar, atacar, morder, botar, sacudir, re-morder y transportar. Como mencioné más arriba, el drive de presa es un impulso placentero y, por lo tanto, es llevado a cabo en sus acciones específicas de una forma entusiasta y alegre. Durante el entrenamiento esto debe ser tenido en mente para asegurarnos que efectivamente estamos trabajando en presa. La meta final del drive es la posesión de la presa con la intención de comerla (al menos desde un punto vista biológico, antes de la manipulación humana).

Aquí me gustaría subrayar lo siguiente: El impulso de presa en sí mismo, generalmente no motivará a un perro a morder a un ser humano (digo generalmente pues hay excepciones). Debido a que este drive tiene como objetivo final el comerse a la presa y los perros no son caníbales por naturaleza, un perro debidamente socializado que ve a los humanos como a su propia especie -aunque "adoptiva"-, experimentará inhibiciones bastante fuertes cuando tenga que llevar acabo las acciones correspondientes al impulso. Los movimientos rápidos y evasivos de un ser humano pueden estimular y activar el impulso de presa e incluso pueden incitar la persecución y captura, pero cuando se trata de morder, hay un bloqueo mental. Más adelante explicaré por qué traje este asunto a colación.

Ahora, este artículo trata acerca de la evaluación de las distintas cualidades en los perros, así que miremos los factores que tenemos que considerar cuando analizamos el drive de presa. Naturalmente tenemos que examinar el umbral de estimulación, es decir qué tan fácil o difícil es activar el impulso. Después deberíamos observar la intensidad con la cual son llevadas a cabo las acciones específicas del drive: cuán rápido el perro persigue y qué tan fuerte muerde, en relación con su capacidad física. También podemos evaluar la fuerza del impulso de presa, en otras palabras, averiguar qué tantas dificultades está el perro dispuesto a superar para realizar las acciones específicas del drive y llegar a su satisfacción. Por último, la categoría final de evaluación para el impulso de presa sería la resistencia del drive : ¿Qué tan rápido el perro “ha tenido bastante” de realizar acciones de presa? La intensidad, fuerza y resistencia del impulso aún cuando están relacionadas, pueden manifestarse en distintos niveles. Así, un perro con baja intensidad puede tener un impulso fuerte y resistente, etc...

Impulso de defensa

También se ha escrito mucho acerca de este tópico, sin embargo, siento que es un aspecto del entrenamiento de protección que a menudo es malinterpretado. Por lo tanto, voy a detenerme un momento a analizar el drive de defensa. Este impulso está, definitivamente, incluido en la categoría de comportamientos agresivos en los perros. Pero, yo pienso que la significación biológica del drive necesita ser examinada más acuciosamente a fin de lograr la perspectiva adecuada. El impulso de defensa puede aparecer en combinación con otros comportamientos y drives o como auto-defensa. Defensa de la presa, defensa del territorio y defensa de un miembro más débil del grupo (por ej. un cachorro), son posibles combinaciones durante las cuales van a aparecer comportamientos defensivos. Analizaré estas combinaciones un poco más adelante, por ahora nos concentraremos un poco más en la auto-defensa.

El comportamiento de auto-defensa no sólo pertenece al ámbito de los comportamientos agresivos, sino que también a los mecanismos de auto-conservación. El estímulo desencadenador del impulso de defensa es la amenaza o la percepción de amenaza. Estoy seguro de que ustedes conocen la mayoría de las técnicas utilizadas para amenazar a los perros a fin de lograr los propósitos del adiestramiento de protección, así es que no necesito describir los detalles. Una cosa que quiero destacar, no obstante, es que una vez que el perro ha percibido una amenaza, él sentirá preocupación o intranquilidad frente a la posibilidad de resultar dañado. De esta manera, el verdadero detonante del comportamiento de defensa es la preocupación. La meta del drive es siempre la misma: hacer que la preocupación se vaya.

Esto se logra cuando se mantiene una "distancia segura" frente al ofensor o cuando se consigue asustarlo.

Voy a usar las acciones específicas del drive para separar los comportamientos defensivos de los perros en tres divisiones. La principal división es entre la reacción de defensa activa y la reacción de defensa pasiva.

Reacción de defensa activa

Ésta es una forma muy agresiva de comportamiento defensivo. Este tipo de agresión pertenece a la categoría de agresión reactiva. Mi descripción de la reacción de defensa activa es que una vez que el perro ha percibido el estímulo que desencadena el impulso de defensa, él usará violencia física para alcanzar el objetivo del drive . Estoy deliberadamente usando el término "violencia" aquí, para enfatizar lo siguiente: Los perros que muestran esta reacción, van a morder como la primera o una de las primeras respuestas que su patrón conductual programado para este impulso dictamina. Esta es mi línea personal de distinción que uso cuando evalúo perros. La reacción es fuerte y potente y denota confianza en el perro. Los perros que exhiben esta forma de reacción defensiva, van a ir hacia la amenaza y atacarán físicamente a la amenaza. Ellos muestran un claro ejemplo de la mentalidad de "la mejor defensa es el ataque".

Reacción de defensa pasiva

La reacción pasiva de defensa está dividida en dos formas separadas para completar nuestras tres categorías.

Primero está la reacción de defensa pasiva fuerte . Esta es la reacción que vemos en perros confiados y seguros. El perro usa demostraciones de amenaza tales como ladrar, gruñir, y gestualidad mientras se mantiene en su lugar con firmeza y seguridad. La gran distinción es que, en lugar de morder, otros comportamientos aparecen como primeras respuestas frente al estímulo desencadenador. Y como la respuesta inicial no es física, yo clasifico esta reacción como pasiva. Por qué una respuesta pasiva o no-física aparece antes que la respuesta de morder puede tener varias causas. Una de las principales es simplemente el patrón conductual de respuesta predeterminado con el cual el perro ha nacido. Otra causa, en perros muy sociables, es que ellos se dan cuenta de que el atacante es un ser humano, y la respuesta de morder está inhibida, así que otras formas de defensa son empleadas primero. Yo no creo que los perros que muestran este tipo de reacción sean en lo absoluto menos fuertes o duros que aquellos que muestran la reacción activa. Generalmente, los perros que caen dentro de esta categoría de defensa pasiva, pueden ser entrenados para morder en defensa bastante rápido. Ellos van a morder si una amenaza no puede ser repelida por otros medios y continúa su avance.

En segundo lugar tenemos la reacción de defensa pasiva débil . Durante esta reacción podemos ver al perro usando demostraciones de amenaza tales como ladrar y gruñir, etc., pero estará retrocediendo para mantener una distancia segura. Qué tan rápidamente retrocederá es algo que puede variar. Este tipo de perros es definitivamente más débil y tiene menos confianza que los dos tipos mencionados anteriormente. Ellos sólo morderán como un último recurso si la retirada está bloqueada y la amenaza continúa avanzando. Esto cae en la categoría de mordidas provocadas por el miedo y es cualquier cosa menos una respuesta activa.

Hay un par de puntos más que me gustaría mencionar en relación al impulso de defensa. Yo creo firmemente que estas tres categorías del impulso de defensa están predeterminadas y que esta predeterminación establece los límites de cuánto podremos cambiar a través del adiestramiento. Comentarios como: “tenemos que poner más defensa en este perro”, me afligen y me da pena por el perro. Todo lo que podemos hacer es trabajar con lo que el perro trae consigo. Los perros menos maduros generalmente no pueden mostrar ninguna de las dos reacciones fuertes, de modo que la única reacción defensiva que puede ser provocada en ellos es la reacción pasiva débil. Las reacciones fuertes raramente aparecen en perros menores de 18 meses. Un punto importante a recordar en el adiestramiento de perros jóvenes.

Como con todos los impulsos, el umbral de estímulo es un factor durante el proceso de evaluación. En este caso el umbral es en que punto el perro siente preocupación o temor. Este umbral puede ser elevado a través de ejercicios destinados a aumentar la confianza.

Agresión por frustración

El siguiente componente de lo que llamamos “impulso de lucha” es la agresión por frustración. Ésta también es una forma de agresión reactiva que es provocada al deprivar al perro en alguno de los impulsos placenteros o, al menos, previniendo su satisfacción. Esta forma de agresión sirve, en mi opinión, al propósito de liberar energía acumulada de impulsos que no ha encontrado una salida adecuada. El drive más útil para crear este tipo de agresión en el adiestramiento es, naturalmente, el impulso de presa. Pero otras motivaciones positivas pueden también ser usadas, tales como el hambre, el impulso sexual, reunión social (o impulso de manada), o simplemente un gran deseo de gastar energía física a través del movimiento. Cuando la satisfacción de estas motivaciones es bloqueada, el perro experimenta una sensación de frustración. Esta frustración llegará a un punto donde el perro reaccionará agresivamente. Una vez alcanzado este estado, la agresión aparece en la misma forma que todas las formas de agresión. Ladrar, gruñir y morder son las acciones que podemos ver.

Mencioné brevemente, en mi análisis del impulso de presa, que un perro adecuadamente socializado, generalmente no morderá a un ser humano en presa. Sin embargo, si el impulso de presa se acumula hasta cierto nivel, y no se presenta una salida, la agresión por frustración se manifestará. Y una vez que el perro se encuentre en un estado agresivo, morderá a un ser humano.

Buenos ejemplos de este modelo son los Malinois de elevados impulsos, que alcanzan un estado agresivo muy rápidamente, debido a su muy alta motivación ( drives ) y al hecho de que parecen frustrase fácilmente.

Esta es una forma muy útil de agresión, ya que presenta una metodología de entrenamiento mucho menos riesgosa que el impulso de defensa, por ejemplo, y aún sirve para añadir intensidad y seriedad a muchos perros.

Agresión social

La agresión social es el único tipo de agresión que puede ser clasificado como agresión activa. Aún cuando la expresión “agresión activa” es usada con frecuencia, en rigor solamente se aplica aquí. La razón por la cual la agresión social es considerada activa, es porque en realidad no necesita una acción específica como estímulo desencadenador. La agresión social sirve a dos propósitos de significación biológica. Uno es asegurar la distribución equitativa de una especie a través de un territorio dado, gracias a que los individuos igualmente fuertes se repelen. Y la otra, es establecer y mantener el orden en unidades sociales como la jauría. La agresión social siempre está dirigida hacia la propia especie. En las razas que fueron creadas para el servicio policial o militar, la selección buscó expandir la dirección de la agresión social para que también incluyera la especie adoptiva del perro: los seres humanos. Como un ejemplo de contraste, en las razas de pelea, la selección tomó lugar para asegurar que la agresión social no incluyera a los seres humanos.

Déjenme darles un par más de otras razones por la cuales sostengo este punto de vista. Virtualmente en todos los viejos textos que describen las razas de trabajo policial, hay ciertos puntos que se repiten siempre: Los perros muestran desconfianza y agresión en contra de los extraños, y son muy devotos y leales con la familia, y muy cariñosos con los niños. Para mí, esta combinación de cualidades proviene de un fuerte comportamiento social de “grupo cerrado”. Esto significa devoción y lealtad hacia los miembros del grupo, y agresión en contra de todos los de afuera, incluyendo a aquellos pertenecientes a la misma especie. Desafortunadamente, esta forma de agresión ya no es muy común en nuestros perros, porque mucha gente la encuentra socialmente inaceptable. Hoy en día se espera que los perros sean sociables y, hasta cierto punto, amigables. Y, mientras yo no veo nada malo en un perro sociable, personalmente tampoco veo nada malo en un perro socialmente agresivo. Estos perros no son una amenaza impredecible para la sociedad, ni animales peligrosos. Ellos simplemente tienen motivaciones innatas que incluyen esta forma de agresión. La agresión social es una cualidad entrenable, es decir puede ser dirigida y controlada. Naturalmente requiere del guía correcto, a fin de prevenir accidentes.

Los perros socialmente agresivos sienten el impulso a mostrarse agresivos hacia los extraños. Esto puede ser controlado y al perro se le puede enseñar a tolerar a los desconocidos. Sin embargo, el perro no se volverá sociable o amistoso con los extraños, no importando el tipo de adiestramiento que se realice. La única forma en que esta urgencia de confrontar agresivamente a un extraño se disiparía, cuando el perro no está bajo control, sería que el extraño afrontara la confrontación y se estableciera el orden social jerárquico. Esto es, ya sea que la persona pueda someter al perro y subordinarlo, o bien que la persona inequívocamente se someta frente al perro. (En este punto la persona ya no es mas un extraño, sin embargo, sino un miembro integrado del grupo)

La tendencia en la crianza ha sido producir perros que no tienen agresión social, y esto puede ser lo que mucha gente quiere. Lo que me gustaría subrayar es que la agresión social no es algo que debería ser considerado malo. Es una cualidad valiosa en perros que están en las manos correctas. Tales perros exigen un alto grado de responsabilidad y vigilancia de parte del guía. Los perros que además de ser socialmente agresivos, son también dominantes, son difíciles de manejar y adiestrar, y deberían estar en las manos de expertos.

Comportamiento de dominancia

El comportamiento de dominancia está incluido en la categoría de comportamientos de interacción social. Puede aparecer en conjunto con la agresión social, pero no siempre ocurre así. Pude aparecer por si solo también. La dominancia puede, de varias maneras, asemejarse a la agresión, pero no lo es realmente. No es una forma de agresión en si misma. El comportamiento de dominancia proviene de una urgencia interior de demostrar superioridad y status. En discusiones, yo uso la frase: "this dog likes to throw his weight around" (algo así como: "a este perro le gusta tirar la carrocería encima". -N. del T.). La razón por la cual he puesto a la dominancia como un componente mas de la combatividad es porque ella tiene un efecto en cómo el perro interactúa físicamente con otros individuos y se hace, por tanto, parte de la imagen que vemos.

El comportamiento dominante incluye: poner las patas sobre el figurante, contacto visual, resoplar para impresionar y dominancia física a través de la fuerza. La satisfacción parece provenir de una sensación de poder sobre el figurante. Esta cualidad está casi siempre más desarrollada en los machos que en las hembras.

El comportamiento de dominancia puede aparecer por si solo o también combinarse con otros componentes. Por ejemplo, en un perro dominante y con un buen impulso de presa, además de una personalidad que se frustra fácilmente, veríamos que el perro sólo se vuelve agresivo cuando no obtiene una sensación de poderío. Esto no es lo mismo que agresión social, ya que este tipo de perro disfruta al demostrar su fuerza trabajando en presa, entonces la frustración se produce cuando él no es capaz de expresar su poder sobre su adversario al competir por la presa. También podríamos encontrar un perro con un sentido de dominancia pero solamente capaz de la reacción de defensa pasiva débil. Este tipo de perro, naturalmente, tendrá un umbral más bajo para las reacciones defensivas, de manera que, el no llegar a sentir poderío físico sobre el figurante, gatillará la preocupación, la cual -a su vez- desencadenará la reacción defensiva, la que en este caso sería de retirada.

Desde luego que hay incontables ejemplos de las diferentes combinaciones, no es necesario mencionarlos todos; lo importante aquí es subrayar que la dominancia no equivale automáticamente a agresión. No es tampoco una cualidad aislada, ya que siempre aparece en conjunto con otras motivaciones. Sin embargo merece observación en si misma. Yo pienso que esto es particularmente importante porque las formas reactivas de agresión pueden manifestarse sin expresión alguna de dominancia (Los perros socialmente agresivos siempre tienen algún grado de dominancia)

Furia
Éste es el último de los componentes que me gustaría incluir en mi análisis del "fighting drive" . ¿Qué es la furia? El diccionario la define como "cólera descontrolada y rabiosa" o "un breve lapso de ira desatada".  Pienso que esta definición nos da un excelente punto de partida para examinar lo que quiero decir. La furia es una forma reactiva de agresión. Aún cuando muchos perros tienen alguna forma de furia, muy pocos la presentan como una cualidad útil para el adiestramiento. La ira puede ser dirigida, pero es muy difícil de controlar, de manera que no es una característica buscada en la selección de cría de perros de trabajo. Biológicamente, esta cualidad no es sino una contradicción. No parece tener un objetivo biológico. La furia es desencadenada por maltrato, dolor y oposición. Puede también aparecer como el resultado de una sobrecarga de frustración. Lo singular de la furia es que es extremadamente violenta y potente, y también que parece ser capaz de sobrepasar los instintos de auto-conservación. Ninguna otra forma de agresión tiene esta cualidad. Tan pronto como lo negativo “se hace demasiado” y la supervivencia es amenazada, los perros elegirán otras opciones –si existen- en defensa, agresión social o agresión por frustración. Pero la furia parece ser capaz de silenciar el “buen juicio”, aún cuando sólo sea por un corto período. Otra cualidad única de esta forma de agresión es que tiene un cierto tono de venganza. Tal vez venganza sea el único propósito que podamos atribuirle. Pero esto es muy difícil de cuantificar, y tal vez estoy antropomorfizando un poco. Estoy seguro de que la furia se diferencia de la reacción de defensa activa, porque he visto perros que claramente habían mostrado la reacción de defensa pasiva débil a todos los estímulos de amenaza; pero cuando se les causó dolor sin reducción alguna de la distancia de seguridad, los perros repentinamente se enfurecieron y avanzaron agresivamente, sin ninguna preocupación por su integridad. Yo he visto la expresión “agresión por dolor” empleada en una forma similar. Sin embargo siento que ésta es una descripción inadecuada de la furia. Los alemanes usan la palabra “Wut”, que significa ira o furia como parte de su terminología de protección.

“Impulso” de lucha (Conclusión)  

Esto me trae al final de mi análisis del impulso? de lucha?. Los componentes más importantes que he logrado identificar son los seis que acabo de describir: impulso de presa, impulso de defensa, agresión por frustración, agresión social, comportamiento de dominancia y furia. Todos los perros tendrán estos componentes en una forma u otra. Pero tenemos que trazar la línea en el punto en el cual los componentes dejan de ser utilizables. Espero que estén de acuerdo conmigo cuando digo que un perro que todo el mundo describe como poseedor de una gran combatividad, exhibirá la mayoría -sino todos- estos componentes en una forma utilizable. Yo siento que es importante considerar este concepto como un “paquete” constituido por varios componentes, y no un solo impulso. Los componentes individuales necesitan ser promovidos, solidificados y manipulados hasta donde el perro pueda libremente alternar entre todos los componentes que tiene, para poder enfrentar virtualmente cualquier situación que pudiera encontrar. Sólo entonces un perro tiene “impulso” de lucha. También tenemos que aceptar que algunos perros tendrán menos dimensiones en su “paquete individual” de combatividad que otros. Saber cuáles componentes son trabajables es muy importante para elegir el enfoque correcto de entrenamiento. Yo diría que, en la actualidad, en el buen perro deportivo, el paquete consiste en presa, defensa (siendo la reacción pasiva fuerte, la más común), y agresión por frustración. La agresión social, el comportamiento de dominancia y la furia, son menos frecuentes. Pero cuando veamos un perro que tiene todos los seis componentes, no lo olvidaremos fácilmente, ya que la combatividad demostrada cuando estos perros trabajan es algo que deja una gran impresión.

Hay unos pocos términos más que me gustaría discutir.

Sharpness (Literalmente sharpness significa “filo”; a falta de una mejor traducción, usaremos agresividad , -N. del T)

Sharpness es probablemente el término más incorrectamente usado en la terminología de adiestramiento en inglés. Puedo estar equivocado, pero me parece que la palabra sharpness fue una traducción del alemán “Schärfe” , pero el uso del término sharpness es muy contradictorio al término alemán. En cada conversación que tengo, la gente usa sharpness como sinónimo de asustadizo, intranquilo o nervioso. Pero la palabra Schärfe , en los textos alemanes, es en realidad definida como sinónimo de agresión. De modo que, ciertamente, existe una gran discrepancia en cuanto a los usos de la palabra.

El tipo de agresión de que se habla cuando se usa la palabra sharpness , parece variar según el uso designado para el perro. Por ejemplo, para perros de caza mayor y terriers, se refiere particularmente a la intensidad y actitud con que estos perros matan a sus respectivas presas. No es el impulso de presa como tal lo que se evalúa, sino la respuesta de matar en si misma. He escuchado la palabra “gameness” usada en un contexto similar en los EEUU. Para los perros de caza mayor el término usado es “Wildshärfe”, que en inglés sería game sharpness. Esta evaluación se realiza mejor cuando se observa como el perro enfrenta a los jabalíes salvajes. Debido a la necesidad de derribarlos, en este tipo de caza muchos perros de estas razas utilizan técnicas de dominancia física. Para los terriers el término usado es “Raubzeugschärfe” , el cual se traduce como agresividad hacia pequeños depredadores. Los terriers son utilizados para cazar y matar pequeños depredadores como martas, zorros, tejones, etc. No es tarea fácil matar estos depredadores sin salir lastimado, así que una técnica de sacudida particularmente rápida y furiosa es muy común, como también lo es un comportamiento de mordisqueo. Estos tipos de agresividad (o sharpness ) categorizan el impulso de presa del perro.

Ahora al término que más nos debería interesar con respecto a nuestros perros de servicio. La palabra usada aquí es “Mannschärfe” , que se traduce como agresividad hacia el hombre ( man sharpness ). La definición de esta cualidad establece lo siguiente: la cualidad en el perro que lo lleva a confrontar activamente cualquier amenaza aparente (fingida) o real, de parte de una persona, de manera hostil. Si tuviera que remitirme a la terminología mencionada en este mismo artículo, diría que el concepto de sharpness tendría que ser equiparado a mostrar la reacción de defensa activa frente a una amenaza real o percibida.

Yo realicé una investigación bastante extensa y no pude encontrar nada escrito que estableciera que esta característica tiene que aparecer en combinación con un umbral de estímulo bajo para las amenazas. Entonces, que tan fácilmente es gatillado un perro, no parece ser un factor por definición. Pero, para ser justo, cuando yo estaba creciendo, los perros que llamábamos “sharp” eran aquellos que se volvían muy agresivos sin mucha provocación. Una cosa en la que jamás pensé cuando usaba este término sería acobardarse. En el viejo sistema Koerung de Alemania del Este, había una puntuación de 0 a 5 para esta cualidad, siendo 5 la más deseable. Así que, ¿Cuándo la agresividad ( sharpness ) se transformó en algo malo? Yo no lo se. No pienso que sea algo malo.

Impulso de fuga

El impulso de fuga es parte de los mecanismos de auto-conservación de los animales. Todos los animales lo tienen incorporado en alguna parte. En algunos casos, el impulso de fuga es descrito como sólo una forma muy fuerte de comportamiento de evitación. Yo no pienso que esta sea una forma equivocada de plantearlo, pero tampoco creo que sea totalmente precisa. El impulso de fuga es algo más que mantenerse a buen resguardo de una amenaza: es en realidad dar media vuelta y correr a perderse. Yo generalmente uso el término tendencia de fuga cuando discuto esta característica. He visto perros débiles que no tenían una elevada tendencia de fuga. Pero también he visto perros bastante fuertes que aún conservan una tendencia a escapar si el botón preciso es oprimido. Pienso que para lograr una imagen clara del perro, deberíamos hacer una evaluación del impulso o tendencia de fuga de ese perro, de modo que podamos sopesarla con las otras características que ese perro posee.

El estímulo desencadenador para la fuga es el miedo.

Traslapes del impulso de defensa

Defensa de la presa

A menudo esta cualidad es referida como posesividad o guardia. Ella es, naturalmente, un traslape entre los impulsos de presa y defensa. El estímulo gatillador es el sentir preocupación por perder la presa. Este rasgo ha demostrado ser muy útil durante el entrenamiento de protección. Esta posesividad es, hasta cierto punto, innata, pero puede ser creada hasta un cierto grado a través del adiestramiento y, ciertamente, puede ser promovida. Es una buena forma de añadir la intensidad que la defensa trae consigo, pero sin tener que amenazar al perro directamente. Como en todo trabajo de defensa, la evitación y la retirada son una posibilidad, de manera que es necesario tomar las precauciones del caso para asegurar que el trabajo sea hecho correctamente.

Los perros parecen tener diferentes niveles de posesividad dependiendo del objeto de presa. En algunos está limitada a cosas relacionadas con comida real como huesos, etc.…; en otros, los juguetes son el foco, y para otros sólo el equipamiento de protección parece importarles como para defenderlo, y sólo contra extraños.

Siento que este es un rasgo que vale la pena evaluar porque nos da opciones adicionales de entrenamiento.

Defensa del territorio

La agresión territorial, como se le llama algunas veces, puede ser una de dos cosas. Puede ser defensa real del territorio que el perro considera propio, como un patio o incluso un auto. Este tipo de agresión es una tipo de reacción defensiva donde la preocupación es sobre la potencial pérdida de territorio. Y esta preocupación genera la reacción de defensa. Los perros que exhiben este traslape no actúan como si estuviesen siendo personalmente amenazados, para ellos la disputa es sobre el territorio. La otra posibilidad es que, ciertos perros, pueden algunas veces aparentar ser territorialmente agresivos, pero en realidad no lo son. Esto puede ocurrir con perros que, en realidad, se sienten personalmente amenazados, pero sólo se sienten lo suficientemente seguros en su propio terreno, dónde están protegidos, como para mostrar una respuesta defensiva. Mientras que en cualquier otro lugar retrocederían, evitarían o mostrarían sumisión. Para estos perros yo hablaría de una reacción de auto-defensa.

Desconfianza.

Estoy considerando la desconfianza como parte de los puntos del impulso de defensa. La razón para esto es que, aparte de los perros socialmente agresivos, también podemos ver perros desconfiados con defensa activa, que parecen ser casi lo mismo. Naturalmente, las otras formas de reacciones defensivas ocurren también, ya que son desencadenadas por el mismo estímulo. Pero sólo los perros con defensa activa van a asemejar perros socialmente agresivos. Hasta cierto grado, esta forma de agresión reactiva se encuadra dentro de los aspectos de comportamientos sociales. La desconfianza frente a los extraños es lo que gatillará la preocupación, la que -a su vez- puede desencadenar la respuesta defensiva en el perro, no importando cuál sea esa respuesta. La diferencia entre esto y la agresión social es lo siguiente: el perro socialmente agresivo, como yo lo veo, no está realmente en defensa… él trata a los extraños con agresión, punto. Estoy seguro de que la confianza juega un rol aquí, pero no es un factor decisivo. Como lo mencioné en la agresión social, la respuesta agresiva no se detiene (si se deja sin controlar) hasta que ocurre la integración. Pero un perro desconfiado y defensivo dejará de reaccionar con defensa hacia la persona tan pronto como la sospecha o la amenaza sean neutralizadas. Una vez que esto ocurre, tales perros pueden ser sociables con personas a quienes habían enfrentado con agresión anteriormente.

Impulso de juego

Voy a terminar este artículo con una discusión acerca del impulso de juego. ¿Qué es el drive de juego? ¿Existe tal impulso? Yo pienso que si existe y que es un impulso en si mismo. Ahora, también tiene una cierta composición en su naturaleza, pero ya que creo que tiene bastante de significación biológica, pienso que es un impulso en si mismo. Yo creo que el impulso de juego es la escuela de la naturaleza. La motivación para jugar permite que los animales jóvenes practiquen comportamientos adultos en una forma no-riesgosa. Qué tan bueno sea el impulso de juego de un perro, pienso que depende de cuantas dimensiones existan en su manera de jugar. Los perros practican el impulso de presa al acecharse y perseguirse unos a otros, como así mismo al perseguir objetos en movimiento. Ellos practican las combinaciones del impulso de defensa al cuidar objetos, comida y pequeñas secciones de territorio. También practican la dominancia a través de juegos de lucha. El deseo de competir es una manera de llevar a cabo el principio natural de supervivencia del más apto. Es este espíritu competitivo el que mueve a los cachorros a correr carreras y jugar al tira y afloja. Algunas veces un cachorro no mostrará interés alguno en un objeto o en correr, sino hasta que pueda medir sus fuerzas contra otro. Podemos capturar parte de este espíritu competitivo e integrarlo al trabajo de protección. Pienso que es este espíritu competitivo del impulso de juego lo que lleva a la gente a conectarlo con la combatividad (“ drive” de lucha). Yo pienso que el impulso de juego está conectado con el “impulso” de lucha en dos niveles: Por una parte la competitividad le permite a los perros desarrollar esa urgencia de medir sus fuerzas contra competidores humanos también. Sin embargo esto no es lo suficientemente serio para justificar el término lucha. Por otra parte, yo creo que mientras más extensamente un perro juegue, más adelante desarrollará más dimensiones en su combatividad, debido a que la forma que la naturaleza ha desarrollado para practicar las técnicas, permite vislumbrar lo que será después. Así, el impulso de juego permite al perro practicar los componentes del “impulso” de lucha por si mismo. Es por esto que los perros que tienen un gran impulso de juego pueden desarrollar un acabado “impulso” de lucha, incluso si el entrenamiento que han recibido ha sido limitado a una o dos dimensiones. Tales perros son capaces de desarrollar los otros componentes por si mismos, hasta cierto grado. Aún así, la seriedad que queremos ver en la combatividad de un perro adulto necesita algo más que lo que el impulso de juego puede aportar al perro.

Otro punto a considerar acerca del impulso de juego: ya que nuestros perros son lobos infantilizados podemos preservar ciertos elementos del impulso hasta bien entrada la adultez e, incluso, durante toda la vida del perro. El deseo de jugar es un drive placentero para el perro, y mantenerlo vivo nos da todavía otro impulso para trabajar nuestros perros y hacer del adiestramiento algo aún más divertido y exitoso.

Conclusión

Este artículo fue difícil de escribir, pero también fue muy entretenido. Me dio la oportunidad de revisar muchos libros de mis estantes, que algunas veces sólo permanecen ahí. También sentí renovado el interés por conversar acerca de los perros y explorar sus mentes. Tuve una tarea difícil al tratar de poner estos pensamientos por escrito de modo que no sean malinterpretados. Pero al final mi objetivo es lograr que la gente piense, converse y aprendan más sobre sus perros. Y pienso que lo he logrado. Gracias como siempre por leer mis pensamientos.


©2001 Armin Winkler

Traducción: Juan Sangüesa Massiel



















 













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